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BIENVENIDOS

2018. Un nuevo comienzo, caminemos como familia global

Con renovado impulso desde las raíces legadas por Marcelino Champagnat

 

Con estas “cinco llamadas” del Mensaje del XXII Capítulo general celebrado en Colombia en el 2017, Año del Bicentenario Marista, iniciamos nuestro año escolar 2018, en el Colegio Marista San José, Mendoza.

Transfórmanos, Jesús, y…

 

  1. Envíanos como una familia carismática global, faro de esperanza en este mundo turbulento…
  2. … a ser el rostro y las manos de tu tierna misericordia.
  3. E inspira nuestra creatividad para ser constructores de puentes…
  4. … a caminar con los niños y jóvenes marginados de la vida.
  5. Y responder audazmente a las necesidades emergentes.

“El secreto del cambio es enfocar toda tu energía no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo”. Sócrates.

Nuestra misión educativa se sustenta en una particular pedagogía marista bicentenaria:

Una pedagogía de la sencillez.

  • Adoptamos un estilo de vida caracterizado por la honradez, la cordialidad, la transparencia, la humildad y el respeto.

 

Una  pedagogía de la motivación.

  • Estamos abiertos a las innovaciones pedagógicas, a las necesidades educativas de la sociedad y sabemos dar respuestas adecuadas y prácticas.

Una pedagogía de  la vida familiar

  • Promovemos y realizamos actividades conjuntas de familias, profesores y alumnos.
  • Colegio Marista San José y familias, arquitectos de aprendizajes, valores y ternura.

Una pedagogía humana y cercana a los niños y jóvenes

  • Mostramos siempre una actitud disponible y establecemos con ellos una relación de confianza, escucha y afectividad.
  • Favorecemos el diálogo y la presencia entre ellos.
  • Una pedagogía de la vivencia cristiana al estilo de María. Educamos a los niños y jóvenes inspirándonos en las actitudes evangélicas propias de María:   ternura, alegría, servicio, presencia, fidelidad y compromiso.

Una pedagogía de la convivencia.

  • Favorecemos las interrelaciones y el diálogo dentro y fuera del aula.
  • Generamos instancias en las que nuestros alumnos desarrollan habilidades prosociales y de resolución pacífica de los conflictos.

Una pedagogía del esfuerzo y la constancia.

  • Proponemos a los alumnos actividades y trabajos en equipo, adecuados para crear hábitos proactivos, sinérgicos y de empatía.
  • Les enseñamos a descubrir la dignidad del trabajo bien hecho y estimulamos su creatividad y esfuerzo para que puedan desarrollar al máximo su talento.

Una pedagogía de la solidaridad

“Serán felices si hacen esto…” Jn 13,17

Estamos atentos a los problemas de la sociedad y buscamos medios que ayuden a resolverlo.

  • Potenciamos el compromiso social de la comunidad educativa.
  • Estamos invitados a ser creadores de hogar, generando relaciones auténticas que nos permitan construir puentes.

Llegar a ser: verdadero objetivo de la educación.

El propósito de la educación es “llegar a ser” un pensador mejor, más competente, más capaz de actuar y relacionarse con los demás, una buena persona. Muchos alumnos “aprenden” bastante y sin embargo, eso no es suficiente para se conviertan en quienes quieren ser, en las personas que nos gustaría que fueran.

El verdadero objetivo de la educción es convertir a los estudiantes en personas buenas, competentes y flexibles capaces de mejorar el mundo en el que vivimos. El aprendizaje es únicamente un medio para conseguir este fin: “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

La pasión agente de motivación de los alumnos.

Fuera de la escuela, los niños – nativos digitales – aprenden muchas habilidades que no se potencian lo suficiente dentro de las aulas, como cooperar, tomar decisiones eficaces bajo estrés, resolver dilemas éticos, emplear metodologías científicas, pensar lateralmente y de manera estratégica, persistir y resolver problemas difíciles. Los alumnos necesitan conseguir aprender por sí mismos, ya que tendrán que continuar haciéndolo durante el resto de sus vidas. Los profesores deben enseñarles cómo hacerlo utilizando los recursos disponibles y también todo aquello que los ordenadores no les pueden proporcionar: respeto, empatía, motivación y pasión.

Esta es la mejor forma que los docentes tienen de ayudar a sus alumnos. La tecnología cada vez es mejor para enseñar contenidos pero para transmitir estos valores se requiere a un humano, a un docente comprometido. La contribución más valiosa de un profesor a la educación de sus alumnos hoy día es saber animarlos a desarrollar y llevar su talento tan lejos como pueda llegar cada uno. Nuestros alumnos son el centro de la educación global. Para educar a un niño necesitamos una tribu.

Si vives en estos tiempos, te interesa – o aunque sea un poco – crear cosas nuevas, ir a lugares nuevos y hacer del mundo un lugar mejor, probablemente este sea el mejor momento en la historia del ser humano para vivir.

Como educadores, nuestro verdadero trabajo consiste en ayudar a que nuestros hijos sepan aprovechar todas estas oportunidades, para que puedan convertirse en los mejores seres humanos  del tercer milenio.

Feliz año escolar 2018: “Un niño, un maestro, un lápiz y un libro pueden cambiar el mundo”. Malala. Creemos en la oportunidad de cultivar talentos, elevar espíritus, crear lazos irrompibles y hacer más felices a aquellos que se nos han confiado.

Con las mochilas llenas de sueños emprendamos juntos:

  • ser agentes de cambio,
  • constructores de puentes,
  • mensajeros de paz,
  • comprometidos en la transformación de la vida de los niños y jóvenes a través de una educación evangelizadora.

Confiemos en María, nuestra Buena Madre y Maestra que siempre lo ha hecho todo entre nosotros.

En nombre del cuerpo directivo

H. Eutimio Rubio Sáez, D

  

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