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HISTORIA DEL COLEGIO

En este año del Centenario del Colegio, los invitamos a repasar la rica historia del Marista San José. Encontrarán mucha gratitud, trabajo, esfuerzo, constancia. Todo para mayor gloria de Dios y de las familias mendocinas.

Historia del Colegio

El iniciador de la obra Marista en Mendoza, fue el Pbro. José Verdaguer, más tarde Obispo, de la pujante provincia de los viñedos. Ex-alumno Marista del Colegio de Gerona (España), deseaba para su extensa parroquia, un colegio dirigido por maestros similares a los que había tenido en la Madre Patria.

Siendo Párroco de la Iglesia de la Matriz de Mendoza, en 1913 viajó a España, donde tuvo la satisfacción, en Gerona, de abrazar a su antiguo Director, el Hno. Hilario, uno de los tres fundadores de la obra marista en España. Desde allá se trasladó a Grugliasco, sede entonces de la Casa Generalicia de la Congregación, con el fin de obtener de los Superiores los deseados Hermanos para fundar un colegio en la Capital de Cuyo, regresando encantado de la cordialidad de los mismos. El Hno. Constacien, que ejercía por aquellos años la función de Visitador del Distrito, estudió el proyecto y realizó las gestiones para que la fundación pudiera llevarse a cabo.

En 1917 envió al Hno. Agricio para que ultimara los detalles; llegó el 11 de enero de 1917, alojándose en la Casa Parroquial hasta el 18 de febrero. Alquiló por $300.- (trescientos) mensuales, un local ubicado en la calle céntrica Nueve de Julio, exactamente en el número 1212. Las crónicas dicen que en un "lujoso local" de la calle Nueve de Julio abría sus puertas el Colegio San José, iniciando su labor el 5 de marzo. Previamente, el 26 de febrero, habían llegado para secundar al Distrito, los Hnos. Enrique María, Giustino, Ángelo y Bercario. La inscripción se inició con 30 alumnos, que a fines de mes se habían duplicado ya.

Lo de "lujoso" tendremos ocasión de discutirlo, de acuerdo a los datos precisos que nos diera el Hno. Veremundo, cuyos apuntes póstumos utilizaremos en esta reseña, juntamente con la valiosa crónica que nos envió el Hno. Teófano, veterano de la obra del Colegio San José de Mendoza.

Pocos días después de iniciarse las clases, Monseñor José Antonio Orzali, Obispo de las tres provincias de Cuyo y que tenía sede en la ciudad de San Juan, se hacía presente para bendecir la nueva obra e instalar en ella una modesta capillita.

Animó con paternidad a los Hermanos y dirigió la palabra al público presente, exhortando a apoyar la labor de los nuevos maestros religiosos y encomendarles a sus hijos. Poco después y en ocasión de celebrarse el centenario de la Fundación del Instituto Marista, el celoso Pastor volvió a visitarlos y a convivir a su lado la gloriosa jornada centenaria.

Los Hermanos tuvieron éxito pleno en su labor educativa, pues en los primeros exámenes presentados, los alumnos salieron airosos. Ello contribuyó a que el prestigio del Colegio se afianzara, de suerte que al año de apertura la cantidad de alumnos se había duplicado. En junio de 1919, creado ya el Bachillerato, el Colegio se incorporó al Nacional Oficial, Presidente Irigoyen.

Ya en 1920, por insuficiencia del local, hubo que optar entre rechazar la inscripción de algunos alumnos o cambiar de residencia. El año anterior, por decreto, se incorporó el Primer Año, que contaba con once alumnos, al Colegio Nacional.

En 1920 se decidió buscar un nuevo local. Se lo consiguió en la calle Patricias Mendocinas, a media cuadra de la Basílica Nacional de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, Patrona del Ejército de los Andes, donde se guarda el Bastón de Mando que el General San Martín ofrendó a la Virgen Generala. El predio se alquiló por $300.- mensuales a la señora de Varas.

El Hno. Veremundo dice que la casa era buena, no "lujosa", pero muy pequeña para que funcionara un Colegio en ella con el desarrollo que ya tenía, con sus más de 150 alumnos internos. Desde el principio algunos alumnos eran medio pupilos, quedándose a almorzar en el Colegio. Durante las vacaciones de esos primeros años, se daban lecciones particulares y se hacía el retiro en la Casa de Ejercicios de la Compañía de Jesús.

En 1921 el Hno. Agricio hubo de operarse en Buenos Aires. Durante su ausencia se hizo cargo del Colegio el Hno. Veremundo; de inmediato se dio cuenta que el nuevo local, cuyo alquiler había subido a $600.-, era insuficiente ya que los alumnos no dejaban de aumentar, habiendo llegado a ser 180, repartidos así: 143 de Enseñanza Primaria y 37 de Secundaria. El alquiler aumentado y los gastos insumidos en arreglos, absorbían todas las entradas. Por otra parte, los Hermanos cobraban sus entradas en "letras de tesorería", moneda devaluada que la provincia de Mendoza había emitido.

Las familias apreciaban la labor de los Hermanos. Tan sólo tenían éstos un enemigo oficial: las autoridades escolares, que trataban con exigencias injustas en los exámenes finales de 6º grado, aplazando a casi todos los alumnos. El motivo real era el resentimiento de la Escuela Oficial, por cuanto el prestigio de los Hermanos les arrebataba los mejores alumnos de las familias mendocinas.

En 1921 se restableció el Hno. Agricio y volvió a hacerse cargo del Colegio en los primeros días de enero de 1922. Sólo fue un año, pues en 1923 volvió el Hno. Veremundo a asumir la Dirección del mismo.

Al reiniciarse el nuevo curso, otra vez se hizo sentir la acción sectaria de la Escuela Oficial de la que dependía el establecimiento. Fue enviado un Inspector para controlar las clases, siendo evidente desde el comienzo su disposición nada amistosa. Hizo sufrir con sus exigencias arbitrarias a Hermanos y alumnos, pero no pudo constatar nada anormal; así en el informe que dejó de su visita, hubo de consignar que "en cuanto a disciplina del Colegio, no es la que uno esperaba: fría, amarga, severa, rígida y conventual. Los alumnos conviven con toda confianza con sus maestros".

No satisfacía empero el local por su escasa capacidad, pero por los escasos recursos con que se contaba ¿cómo pensar en conseguir otro mejor? Con todo, un buen día de ensueños apareció un cartel de remate en un terreno ubicado sobre la Avda. San Martín 861, de 45 metros de frente por de fondo. Tenía una gran casona de 100 metros cuadrados de edificación y un hermoso parral. El edificio era magnífico y con escasas modificaciones, respondería a su objeto.

Terreno y casa estaban totalmente abandonados. Habían pertenecido al Dr. Manuel Bermejo, hermano del presidente de la Suprema Corte de la Nación, y a su esposa Doña Ana Molina, ambos fallecidos. Los Hermanos se ilusionaron con la heredad. En rigor, no todos. Varios Hermanos respetables de la Comunidad alegaban que estaba muy lejos del centro de la población. Hay que pensar en la Mendoza de entonces.

Al Director se le ocurrió una idea feliz. En un mapa de la ciudad fue pinchando alfileres en los domicilios de los alumnos. Y ¡oh sorpresa! , la prueba fue favorable a los optimistas. En rigor, la mayoría de los alumnos inscriptos en el Colegio, se encontraban más cerca del terreno en cuestión que del Colegio actual. Manos pues a la obra; pero ¿con qué recursos? Por la propiedad se pedía no menos de $136.000.- de entonces, de los que $35.000.- debían ser pagados al mes de firmar el contrato preliminar.

En caja había sólo $2.000.- en Letras de Tesorería...Con eso como base, ¿cómo se pretendía comprar la propiedad? Los recursos humanos fallaban, pero el titular del Colegio era San José y él debía salir por sus fueros. Se le invocó con confianza y, apoyados en su protección, se cometió el despropósito humano de firmar el contrato el 24 de setiembre de 1923.

Fue un mes de angustia, una verdadera aventura. Se comprometió a todas las familias con un empréstito en acciones, con interés y todo, al estilo de la Caja de Ahorros. Las acciones rentaban el 4%. Tecleo de máquinas y visitas a domicilio...El éxito no fue completo, por lo que se hizo violencia al cielo.

Una novena a San José, y después otra terminada con ayuno y sacrificio, y con la promesa formal que si el Santo Patriarca nos hacía salir airosos, le levantaríamos un monumento en el nuevo Colegio. Al mes exacto se pudo entregar la suma estipulada, firmándose el boleto de transferencia ante el Escribano Público D. Francisco S. Álvarez. Cinco días después se escrituró la compra. Un mes más tarde, concurrían los Hermanos a la inmensa casona, para acondicionar las dependencias y el patio.

La primera Comunidad del Colegio San José, que desde entonces estaría situada en su definitivo destino de la calle San Martín, está constituida además del Hno. Veremundo, como Director, y del Hno. Eufrasio, que en la noche del 28 de diciembre durmiera en las precarias dependencias de la Casa Señorial, por los Hermanos Jordán, Albertino, Humberto, Adrián Florio, Daniel Bernardino, Teodulfo y León Gaspar. Hoy sólo sobrevive el Hno. Adrián.

Otro inconveniente se presentaba y también San José se apresuró a darle solución. El contrato de arrendamiento de la calle Necochea no caducaba hasta dentro de un año y, por lo mismo, había que pagar todo un año de alquiler. Pero un buen español necesitaba una casa grande y céntrica para su hotel. Le agradó la propiedad, aceptó el traspaso de locatario, por lo que dejamos al buen hispano todas las instalaciones

En 1924 el Colegio San José abría sus puertas en el nuevo y definitivo local de la Avda. San Martín 861, con toda la primaria y el Ciclo Básico. Hubo de construirse dormitorios a lo largo del histórico parral, y adosarle sanitarios y sala de estudios para los Hermanos, y todo nuevo contra temblores.

Retrocediendo en el tiempo, digamos que en abril de 1921 el Hno. Estratonico visitó el Colegio, en el que permaneció tres días con los Hermanos. Le acompañaba el Hno. Constancien, que a su regreso tuvo que hacerlo en mula. Con el asesoramiento de un Ing. Agrónomo del Gobierno que nos consiguiera la señora del Vicegobernador, señor Gargantini, pudimos formar un jardín a la vera del parral y llenarlo con plantas y flores. También el patio se cubrió de sombra con las moreras híbridas que actualmente existen. Con ayuda de Don Atilio hicimos revivir la parra, que agonizaba, y que ese mismo año dio abundantes uvas.

El 14 de agosto se inauguró la cancha de paleta y se puso el piso de tejuela. El 19 de agosto el Príncipe de Piamonte, Humberto de Saboya, se detuvo frente al Colegio recibiendo un ramo de flores y escuchando, en italiano, un saludo del alumno Gargantini.

Gracias a J.A. Moyano, el Colegio quedó eximido del pago de los impuestos de contribución directa. Tiempo más tarde se pudieron comprar las dependencias de las familias González, Ortega y Goicoechea. Fueron verdaderos milagros de finanzas para unas arcas exhaustas. ¿Cómo se realizó este milagro? Evidentemente con una dosis inmensa de confianza en la Providencia divina y en la protección de San José, y con restricciones voluntarias, aceptadas y trabajos suplementarios. Las obras de Dios, no se realizan sin el sello de la Cruz.

El trabajo póstumo del Hno. Veremundo, encontrado entre sus papeles al ocurrir su fallecimiento, cortó aquí el hilo del relato que, no obstante, reanudaremos con el valioso aporte del Hno. Teófano, un pionero de la primera hora y que permanecerá por muchísimos años formando parte de la Comunidad del Colegio San José.

El 30 de mayo, Monseñor José Américo Orzali procedió a la bendición del local y del monumento a San José, erigido frente al histórico parral. Asistieron las autoridades civiles y el Hno. Sixto, recién elegido Provincial de la Provincia Argentina; el Cura Párroco de Loreto, Pbro. Cleto Zabala; el Padre Andrés Doglia, Superior de los Padres Jesuitas y otros sacerdotes. Lugar preferente se dio al Padre José Verdaguer. El Hno. Veremundo, en su discurso, reseñó los distintos azares de la obra Marista en Mendoza.

En 1927 visitó el Colegio el Hno. Michaelis A.G.; en 1928 se celebraron las Bodas de Plata de la Provincia Marista argentina. Con tal motivo, el 24 de setiembre se celebró una solemne Misa en la Iglesia de la Compañía de Jesús y, el 10 de noviembre, en los jardines del Colegio el insigne poeta Ataliva Herrera pronunció un magistral discurso elogiando la Institución Marista.

En 1929 se hizo cargo de la Dirección del Colegio el Hno. Luperto. Había en ese entonces 273 alumnos en ambas enseñanzas. Cerca de la cancha de paleta se edificaron dos nuevas aulas que se consideraban indispensables para completar la enseñanza secundaria. Se realizaron brillantes fiestas gimnásticas y de distribución de premios al final del curso, utilizando las cómodas dependencias que protege la sombra del parral en los patios embaldosados. Se alquilaron más de 500 sillas para el acto. Todas estas fiestas escolares constituyeron verdaderos acontecimientos en la ciudad mendocina.

En la entrada del Colegio se empezaron a exponer, en artísticos cuadros tallados en madera preciosa, las fotografías de los alumnos más meritorios. En 1931, nuestro Capellán y Fundador, el Padre José Verdaguer, fue nombrado Rector del Seminario Diocesano de San Juan. Ese mismo año egresaron los primeros bachilleres en número de 14. Uno de ellos, Ramón Roses, ingresó en la Compañía de Jesús, llegando a ser más tarde, Superior de su residencia mendocina.

En enero de 1934, un aluvión destruyó todos los puentes del Ferrocarril Trasandino. Durante las vacaciones de esos años, el Hno. Vital y el Hno. Luis Marcelino organizaron los gabinetes de Física, Química y Ciencias Naturales. Durante el curso del 34 hubo actos de preparación al Congreso Eucarístico Internacional, que debía realizarse en Buenos Aires. El Colegio fue centro de propaganda y organización de esos actos: ensayos de los coros, preparación de carteles alusivos. En la plaza principal se reunieron 10.000 niños, siendo locutor el Hno. Director y organista el Hno. Pablo Rafael.

El Padre José Aníbal Verdaguer fue elegido Obispo de Mendoza. Quiso aparecer por primera vez con los atributos episcopales, en la fiesta de distribución de premios del Colegio San José. Mediante una colecta realizada entre los alumnos y sus familias, se le obsequió el precioso Báculo Pastoral. Es de notar que en su escudo episcopal, diseñado por el Hno. Ciro, campean las letras del monograma Marista.

En los años 1935 al 1937 ejerció la dirección del Colegio el Hno. Donaciano. El 17 de marzo, en la Basílica de San Francisco, fue consagrado Monseñor Verdaguer. Los Hermanos se encargaron de los cantos litúrgicos y nuevamente animaron su primer pontifical en la Iglesia Catedral, que es nuestra Parroquia. El 23 del mismo mes, se despidió Monseñor Orzali.

En 1937 fue el año de la consagración del Colegio al Sagrado Corazón de Jesús, recordando este acto el hermoso templete que ideara y realizara el Hno. Ciro. Con motivo del desfile escolar, que por indicación del Ministerio de Educación de la provincia se realizó en honor del Presidente de la república, General Agustín P. Justo el 21 de abril, el Colegio fue elogiado por su perfecta corrección, que el Presidente comparó al de los cadetes de la Escuela Militar.

En ese mismo año se compró un terreno extenso que llega hasta la calle Unión, hoy Don Bosco, terreno que fue canjeado por la casa contigua que perteneciera al General Ortega, héroe de la Campaña del Desierto. En 1938 se modificaron las aulas del patio interior y se adaptaron las dependencias de la casa de Ortega, edificándose una nueva sala de estudios, gabinetes, una pequeña aula, etc. Otras celdas se acomodaron en piezas contiguas a la cancha de paleta. A esa zona se la llama la City Bank, debido a que allí se guardaban los bancos que se utilizaban en las fiestas gimnásticas. Las dependencias antiguas de los Hermanos, que se hallaban cabe el parral, se transformaron en aulas.

En 1939, el Hno. Donaciano fue elegido como fundador del nuevo Colegio Marista mendocino, situado en la ciudad de San Rafael. Lo reemplazó al frente del Colegio el Hno. Sebastiani. En ese mismo año, en Luján, el 24 de diciembre falleció el Hno. Luperto, quien, como se ha dicho, fuera Director del Colegio. También en 1939 el Colegio hubo de lamentar el fallecimiento de Monseñor Verdaguer el 19 de julio, y de Monseñor Orzali el 27 del mismo mes.

En 1940 nos visitó Monseñor José Fiotta, Nuncio Apostólico de S.S. También tuvimos el gusto de conversar, bajo el parral, con Don Orione en su viaje para Chile. En el centenario de la muerte de nuestro Fundador, en el patio de honor se le erigió el monumento que lo recuerda, obra del escultor local Dalmace. Para el frente había esculpido el mismo autor, un busto de Monseñor Verdaguer. Monseñor Rodríguez y Olmos, ahora Arzobispo de San Juan, pronunció en el Colegio varias conferencias sobre temas educacionales. En ese mismo año de 1940, el Hno. Sebastiani fue nombrado Provincial, reemplazándolo al frente del Colegio el Hno. Conrado, que se hace cargo en 1941.

En esos años estuvo en auge la A.C., participando activamente en la impresionante Asamblea Nacional de los Jóvenes de la Acción Católica. También se organizó la Cruzada Eucarística y la Congregación Mariana. Durante las vacaciones de 1942 y 1943, se llevó a cabo con extraordinaria celeridad, la edificación del nuevo frente del Colegio, pudiendo ser ocupadas las aulas que en él se construyeron, al iniciarse el curso de 1943. Sólo faltaban los vidrios de las ventanas. El autor de la crónica, por modestia, no dice que él mismo planificó la construcción.

A lo largo del curso se prosiguieron los trabajos inconclusos del frente y la capilla. En setiembre, Monseñor Alfonso Buteler bendijo el nuevo edificio. En esta ocasión se empezó a cantar el himno del Colegio, compuesto por el Profesor Higinio Otero, el mismo que en 1940 fuera autor del Himno al Padre Champagnat, al celebrarse el centenario de su piadosa muerte. En 1945 nos visitó como Delegado Reverendísimo, el Hno. Desiré Alphonse.

En 1946, Monseñor Antonio Caggiano presidió una comida en nuestro espléndido comedor. El mismo que según atestiguan los familiares del Dr. Bermejo, sirvió para la recepción del Presidente de la República, Domingo Faustino Sarmiento. En 1947 fue Director del Colegio del Hno. Idelfonso, Provincial el Hno. Valero y Asistente General el Hno. Sebastiani.

Se duplicaron varios grados: había 405 alumnos en la primaria y 204 en la secundaria. Se colmó la capacidad del comedor con los medio pupilos. Se realizó un campeonato de tiro en Mendoza, ocupando el San José el 2º lugar. Se renovó el embaldosado del parral. En 1949 se compró un nuevo lote de 1.000 m2 sobre la calle Don Bosco y se utilizaron sus piezas como dormitorios de diez Hermanos. Nos visitó el nuevo Provincial, el Hno. Félix Valentín, que había actuado aquí en los principios. La colectividad eslovena, utiliza con frecuencia nuestra capilla y cripta. Es algo maravilloso su coro de voces mixtas, con que ameniza las ceremonias de Semana Santa y las fiestas de Navidad.

El Colegio participó de los grandes festejos del Año Sanmartiniano en 1950, especialmente en sus desfiles, impecables los nuestros bajo la dirección del profesor Enrique Santos, que dicta en el Colegio las clases de Ejercicios Físicos desde 1928. El citado profesor falleció en 1972. En 1953 se celebraron las Bodas de Oro de la llegada de los Hermanos a la Argentina. El Colegio contaba ese año con 21 Hermanos, 540 alumnos de primaria y 184 de secundaria.

Nuestro ex-alumno, el Gobernador Carlos Evans, asistió a los actos centrales del Cincuentenario: Misa en San Francisco y ofrenda floral ante el monumento al General San Martín. También nos acompañó en una comida íntima a los Hermanos y a los directivos de las distintas comisiones. En diciembre se ordenó de sacerdote, el ex-alumno Héctor Gimeno. En 1954 se celebró el Año Mariano. En 1955 visitó el Colegio el Rvdmo. Hno. Leónidas, Secretario General, con el Hno. Sebastiani A.G. y el Hno. Félix Valentín, Provincial.

En 1956, a causa de un brote de parálisis infantil, las clases se iniciaron el 14 de mayo, o sea dos meses después de lo habitual. Desde el 1º de junio, la Escuela Normal utilizó 14 aulas del Colegio para sus clases de aplicación. Se les concedió el uso gratuito de las mismas durante dos meses, gesto altruista que fue muy elogiado por la prensa local.

El 6 de junio, con ocasión de la fiesta del Beato Champagnat, fue obsequiada al Colegio una valiosa mayólica del Fundador y una corona de flores por parte de la Escuela Normal, agradecida. En 1957 fue nombrado Director del Colegio, en sustitución del Hno. Víctor Gaida, el Hno. Roberto P. Lemmi. Con la ayuda de los padres de familia, se consiguió la propiedad del Challao para el campo de deportes. El 6 de junio de 1959, se entronizó la imagen de la Virgen Gaucha en dicho campo. El 13 de setiembre de 1960, se inauguró la nueva Avda. Champagnat que pasa por frente del Challao.

En enero de 1963 asumió la dirección del Colegio, el Hno. Ezequiel Vaquerín. El 11 de febrero de 1964, el Colegio pasó a depender de la nueva Provincia Marista de Córdoba. En julio de 1965 se inició la construcción de una escuela en las proximidades del Challao, donde se imparte desde entonces enseñanza gratuita a los niños de la zona.

En febrero de 1966 asume la Dirección del Colegio, el Hno. Eugenio Calle Cuesta. El 1º de abril de 1967 se inauguró en el Colegio, el Instituto Superior de Relaciones Humanas. En ese año se celebraron con diversos actos, las Bodas de Oro del Colegio. En 1968, el Hno. Julián Diez fue designado Director del Colegio. En 1969 y por espacio de cuatro meses, el Colegio cedió sus aulas en horas extraordinarias a los alumnos de la Escuela Patricias Mendocinas, por causa de los desperfectos de las aulas de dicha entidad escolar. Se estableció un gabinete de Orientación Vocacional y Profesional, para favorecer la orientación futura de los alumnos. La Escuelita del Challao fue bendecida por el Arzobispo, Monseñor Buteler, el 11 de junio de 1966. Estuvo presente el Gobernador, Ing. Gabrielli y el ex-alumno Moyano, Ministro de Gobierno. Acompañó la Banda y registró los actos la estación local de televisión.

En el mes de junio se realizaron varias tandas de Ejercicios Espirituales para alumnos de 5º Año, ya en el Seminario de Lunlunta, ya en Cariño Botao. Los dirigió el Hno. Héctor Julián. En setiembre, el Hno. Barón debió resignarse a la amputación de una pierna. Desde ese año es Obispo Auxiliar Monseñor Olimpo Maresma. En diciembre, la torre de T.V. sirvió de sostén para un gigantesco árbol de Navidad de múltiples colores. "Bodas de oro del Colegio San José", proclamaba una leyenda de calle a calle frente al edificio. En el ventanal ya existía el Escudo Marista.

El 13 de mayo, en un acto conmemorativo, el Dr. Fourcade habló en nombre de los primeros alumnos y el Hno. Giustino en el de los fundadores. En el mismo mes de mayo, estando presente el Arzobispo Alfonso Buteler, el Hno. Provincial Ezequiel Vaquerín inauguró con un discurso académico las clases de la Universidad Católica. Poco después se realizó el Congreso de ex-alumnos, asistiendo representantes de todos los Colegios Maristas del país. El 12 de agosto, gran exhibición en la Plaza San Martín, desfile, placa de bronce, discursos, etc.

En noviembre se bendijo una placa para honrar la memoria de Monseñor Aníbal Verdaguer, fundador del Colegio. El 17 de noviembre, en el nuevo templo de Don Bosco, Monseñor Maresma con una Misa agradeció los 50 años de la actuación Marista, los 75 de los Salesianos y la del Colegio de los Padres Franciscanos. Hubo una comida que reunió las tres Comunidades.

En 1968, una gran crecida rompió la represa que proporcionaba agua a la pileta del Challao, lo que obligó a construir otra. En noviembre se levantaron las vías del tranvía que pasaba frente al colegio en medio de un fragor ensordecedor. El 24 de noviembre se celebraron las Bodas de Oro de Toma de Hábito del Hno. Humberto Aguirrebengoa. El 6 de junio se confirmó que la Universidad Católica de San Juan había reconocido al Instituto Superior Champagnat que funciona por la noche en nuestros locales. El 21 de diciembre y con los Hnos. de San Rafael, se realizó una visita a las comunidades de Chile, siendo inolvidable la Noche Buena en Rancagua y la hospitalidad que se nos brindó.

El 10 de febrero de 1970 nos visitó el Rvdmo. Hno. Basilio Rueda, Secretario General, a quien se declaró Huésped de Honor de la ciudad, recibiendo el escudo de la misma por parte del Gobernador de la Provincia. Como en años anteriores estuvo en auge el Rugby, saliendo campeones una vez más. El 30 de octubre en la Plaza Independencia, nuestros alumnos participaron en la fiesta gimnástica provincial, distinguiéndose particularmente en los grandes aparatos.

En 1971 la Comunidad consta de 16 Hermanos, siendo su Director el Hno. Julián García Rilova. En las vacaciones de julio recibimos la visita de las Comunidades de Champagnat, Mar del Plata, Pergamino y Nogoyá. Los días 13 a 16 de agosto, tuvo como sede el Colegio San José de Mendoza el congreso de los Padres de Familia, con la presencia de los Hermanos Provinciales de Córdoba, Luján, Perú y Uruguay. El 29 de octubre nos visitó el Hno. Ezequiel Vaquerín, recién nombrado Provincial.

En 1972 se desempeña como Director el Hno. Francisco Lozar. El Hno. Héctor Julián fue nombrado Decano de la Facultad "Marcelino Champagnat", juntamente con el Dr. Francisco Lucena. La Escuelita Marcelino Champagnat del Challao, amplió ese año el edificio y contaba con 90 alumnos.

El 17 de junio de 1973, una creciente del zanjón del Challao se llevó el dique contiguo a la pileta y unos 40 álamos de la cancha. En las vacaciones de julio, el Hno. Luis Di Giusto, con un buen número de novicios y postulantes, colaboraron en la construcción de un nuevo dique y paredón de defensa. El 30 de noviembre falleció nuestro Arzobispo, Monseñor Alfonso Buteler y le sucede Monseñor Olimpo Maresma.

En junio de 1974, se traspasó la Facultad de Relaciones Humanas a un centro de altos estudios. El 20 de julio, el Hno. Miguel Whelan se fracturó un fémur y el 28 falleció el Hno. Humberto Aguirrebengoa.

En 1975 era Rector el Hno. Héctor Julián. Sólo había 18 Hermanos, siendo completado el Cuerpo de Profesores por profesores y maestros laicos. Además de los cursos de Primaria, Bachillerato y Comercial, funcionó el Jardín de Infantes. En el mes de marzo se instalaron radiadores eléctricos en las habitaciones de los Hermanos. Se fueron demoliendo las últimas habitaciones sobre la calle Don Bosco, formándose una playa de estacionamiento más amplia, un taller más adecuado y salas para ex-alumnos. Desde 1975, las primeras Comuniones se realizan en nuestra Capilla, en dos domingos consecutivos, para los alumnos de los 4º grados. Por primera vez el acto de egresados de los 5º Años, se realizó en la Capilla debidamente adecuada.

El 28 de abril de 1976 se firmó la escritura de donación al Instituto, de un campo distante menos de un kilómetro del Manzano Histórico, próximo al Arroyo de las Viñitas, cedido por el Dr. Mosso. En noviembre se efectuó la primera colación de grados de la Facultad de Ciencias Empresarias, siendo 16 los graduados. El 2 de junio cumplió 10 años la Escuelita Champagnat, siendo su fundador y Director el Hno. Ramón Gregorio.

En 1977 era Director de la Comunidad y Prefecto de la Secundaria el Hno. Héctor Julián; Director de la Primaria el Hno. Euitiquio Abad; Administrador el Hno. Feliciano Vagas y encargado del campo de deportes el Hno. Clemente Cruz. En la Iglesia Catedral se conmemoró el centenario del nacimiento de Monseñor Verdaguer el 29 de junio. Se ofició una Misa en el patio del Colegio, además hubo una ofrenda floral ante su retrato, poesía y una alocución alusiva al que fuera fundador del Colegio. Con motivo de los 60 años del Colegio, se realizó a fines del año escolar la Feria de las ciencias, que fue muy visitada y elogiada. El 23 de noviembre, antes de empezar el Salve, una violenta sacudida sísmica, la mayor sentida desde la fundación, impresionó no poco a todos. No hubo mayores consecuencias materiales, gracias a la construcción antisísmica.

En febrero de 1978 y al término del mandato del Hno. Héctor Julián, fue designado Director el Hno. Andrés Puente.

En 1979 se abre la "Escuela de Dirigentes Juveniles Cristianos" para formación apostólica y se realizan las "Jornadas de Reflexión", al servicio de la Pastoral Diocesana.

En 1981 se impulsan los trabajos que dan origen al Camping Marista y Refugio San José en la zona del Manzano Histórico, en el departamento de Tunuyán, donde la Congregación cuenta con 14 hectáreas de terreno merced a la donación que en 1975 hiciera la familia Mosso Arizu. El sitio, ubicado a dos kilómetros del grandioso monumento al Retorno a la Patria del General José de San Martín, obra del escultor Perlotti, y a 120 kilómetros de la ciudad de Mendoza hacia el sudoeste, incrustado en la Cordillera de Los Andes a 1900 metros de altura sobre el nivel del mar, bordeado por el arroyo Grande de cristalinas y plateadas aguas y atravesado por el serpenteante Viñitas de hermosas cascadas, es la delicia de los niños y también de los mayores.

La labor infatigable y el interés tesonero del Hno. David Calvo Ortega, han conseguido realzar el relieve agreste del terreno implantando una vegetación que trata de afirmarse pese a las condiciones del rigor climático de esas altitudes. El lugar atrae, poco a poco se rodea de mitos que se transmiten de mente en mente y van alimentando una tradición montañera. En sus cerros, sin mayores dificultades técnicas de ascenso, sólo se busca endurecer el cuerpo y poner a prueba la resistencia física. Lo único que hay que hacer es caminar.

El 26 de noviembre de 1982, se procedió a la bendición de la piedra basal y de los terrenos donde se levantaría el futuro complejo educacional del Colegio. La ceremonia se cumplió en el predio ubicado en Avda. Champagnat y calle San José (así designada por Ordenanza Municipal emitida ese día) y estuvo a cargo del entonces Vicario de la Arquidiócesis y luego Obispo de Zárate-Campana, Monseñor Rafael Rey. Concurrió al acto el Gobernador de la Provincia de Mendoza y ex-alumno marista, Dr. Bonifacio Cejuela, el Hno. Provincial Carlos González, el Hno. Director Donato Fernández y autoridades provinciales, municipales, militares y eclesiásticas, a más de gran número de alumnos y ex-alumnos con sus familias.

Motivó la decisión de traslado del Colegio razones de alejamiento del centro urbano con problemas de contaminación ambiental, el goce de aire puro serrano y luz diáfana, aislación del ruido, en un ambiente de paz y sosiego propicio para un mejor aprendizaje y anticipándose a los movimientos ecologistas locales. El Arquitecto Rodolfo Luis Sardi corrigió y adaptó los planos del nuevo edificio elaborados en Buenos Aires; el Ingeniero Alberto Sammartino controló los cálculos de estructuras y las empresas Crocco Construcciones S.A. y Ronchietto y Dorca S.A. concretaron la construcción.

El 30 de noviembre de 1984 se inauguró el nuevo edificio y a partir de 1985 el modernísimo complejo es una realidad con su trascendente importancia para la educación en la provincia. Es de destacar la estructura funcional del actual Colegio, al que accediendo por su bello hall de ingreso tras transponer una monumental escalinata, permite observar su gran patio central con el fondo de la Capilla, primorosamente diseñada donde se puede visualizar la Cruz, el Sagrario, el Vía Crucis y las arañas lumínicas de la anterior Capilla del Colegio de la calle San Martín 861.

El eje central del establecimiento, coincidente con el hall de ingreso, patio central y Capilla, divide al mismo en las enseñanzas primaria y secundaria, cada una con sus pabellones de aulas en planta baja con salida directa a espaciosos patios y jardines. En planta alta de estos pabellones se ubican las bibliotecas, salas de música, plástica, video, catequesis, computación, etc., y los laboratorios de Física, Química y Biología. En el extremo sur se levanta un polideportivo cubierto, con pileta de natación y gimnasia climatizados, vestuarios y, en la planta alta, una confitería. Sobre el costado este de la propiedad hay dos canchas de fútbol y un playón deportivo con dimensiones para una cancha de hockey sobre patines, o dos de vóley, o dos de básquet.

En el edificio de la Administración, en planta baja se encuentran los diversos despachos administrativos de primaria y secundaria, y en la planta alta hay dos microcines con capacidad para 144 personas cada uno. Totalmente separado del resto de las instalaciones en el extremo noroeste, está el preescolar con su propia administración, salón de actos, sanitarios especiales para su edad, office y cinco aulas que dan al patio del mismo, donde se encuentra la vieja pajarera diseñada y construida por el Hno. Ciro, que estaba instalada en un rincón del jardín del Colegio de San Martín 861. Además posee un arenero con juegos infantiles y cancha de fútbol. El resto del terreno de más de cinco hectáreas está parquizado y con jardines, conforme al diseño que hiciera el Ingeniero Agrónomo paisajista y también ex-alumno, José Grosso Dutto.

El día 11 de junio de 1991, la "Escuelita Champagnat" del Challao, fundada el 11 de junio de 1966, se vistió de fiesta, se llenó de alegría, rebosó de gozo porque se realizó el "Homenaje a las Bodas de Plata de la Escuela ". Alguien lo tituló "Día de la Acción de Gracias" y a la verdad que fue así. El acto consistió en una Misa de Acción de Gracias celebrada por el señor Arzobispo de Mendoza, Monseñor Cándido Rubiolo. En su homilía, con palabras sencillas y afables, el señor Arzobispo agradeció a Nuestro Señor y a la Santísima Virgen todo el bien que en 25 años se realizó en el local fundado y dirigido por el Hno. Ramón Gregorio, donde reciben formación humana y cristiana y alimentación, unos 180 niños de familia de escasos recursos.

En 1992, después de 25 años de tan importante y solidaria labor de la Escuelita Champagnat, muchos podrían pensar sentirse ya satisfechos, pero no quienes son conscientes de que aún queda mucho por hacer. Por eso continuó la tarea con la ayuda de Dios. Y de su mano surgió un aporte fundamental para continuar mejorando el edificio escolar. "Manos Unidas" es el nombre de una organización española que, mediante subsidios, lucha contra los efectos del subdesarrollo. Esta institución donó la casi totalidad del valor de la construcción de un salón comedor y usos múltiples, tres aulas más y sanitarios. De esta manera creció ediliciamente esta obra de amor iniciada tímidamente en 1966. El 12 de junio de 1992, el señor Arzobispo de Mendoza, Monseñor Cándido Rubiolo, bendijo las nuevas instalaciones y el Rector Hno. Eugenio Calle Cuesta pronunció la palabras de ocasión.

El constante esfuerzo del personal directivo, docente y de los "amigos" de esta escuelita, suman aportes especiales para brindar a los niños no sólo el almuerzo diario, un reconfortante merienda cada tarde, el material didáctico que alimenta el espíritu y algún abrigo para mitigar el frío, sino también el crecimiento espiritual fortaleciendo el crecimiento físico.

En El Challao, árido y desolado paraje, ha surgido gracias a los Hermanos Maristas y en especial al Hno. Ramón Gregorio, un oasis; un remanso de esperanza, donde nacen nuevos hombres formados en una auténtica comunidad de amor. Es la concreción de un sueño compartido por aquellos primeros Hermanos Maristas que comenzaran a visitar esa derruida escuela de adobes, el mismo sueño que compartieron todos aquellos que continuaron la tarea pudiendo festejar con algarabía los 30 primeros años en 1996 y que proseguirán quienes guarden en sus corazones las enseñanzas del Santo Padre Champagnat cuando reiteraba:"Amar a Jesucristo y hacerlo amar por los niños y jóvenes por mediación de nuestra BUENA MADRE, la Virgen María".

También en 1992, año en que se cumplieron los 75 años de presencia marista en Mendoza, se procedió a la bendición de la piedra basal de una nueva escuela: "Santa María de Belén", a construirse en Álvarez Condarco y Ameghino de El Plumerillo, Las Heras, en el barrio Santa Teresita, uno de los más pobres de Mendoza. El acto se llevó a cabo el día 7 de setiembre de 1992 y fue presidido por el Gobernador de la Provincia, ex-alumno, Licenciado Rodolfo Gabrielli; el señor Arzobispo de Mendoza Monseñor Cándido Rubiolo; el Superior General de los Hermanos Maristas, Rvdo. Hno. Carlos Howard, quien se hallaba de visita canónica en Mendoza; el Provincial Marista de la Argentina, Hno. Carlos Huidobro y el Superior de la Comunidad Marista de Mendoza, Hno. Leoncio Versino.

En 1996 comienza a funcionar la Escuela Santa María de Belén, del Barrio Santa Teresita de Las Heras, último emprendimiento de enseñanza gratuita de los Hermanos Maristas en Mendoza, que muestra la caridad que los anima.

En 1997 se celebró con júbilo los 80 años de presencia Marista en Mendoza. Se iniciaron los festejos del octogésimo aniversario de la llegada de los primeros Hermanos, el 19 de marzo, "Festividad de San José", Patrono del Colegio, con la celebración de una Misa de Acción de Gracias por este favor tan especial concedido a Mendoza un ya lejano año 1917. La celebración eucarística se desarrolló en el patio central del Colegio en El Challao y fue oficiada por el señor Arzobispo de Mendoza, Monseñor José María Arancibia, concelebrada por los sacerdotes Rdo. Padre Hilario Correa (ex-alumno del Colegio) y el Rvdo. .Padre Valentín Simón. La misma fue consagrada con el Cáliz que legó Monseñor José Aníbal Verdaguer al Colegio. Este acto fue presidido, además, por el señor Gobernador de Mendoza, Dr. Arturo Pedro Lafalla, ex-alumno del Colegio Marista de San Rafael, y por el Rdo. Hno. Lucinio Palacios, Director General del Colegio y altas personalidades de la provincia. El Hno. David Calvo Ortega tuvo a su cargo las palabras de circunstancias, recordando la llegada de los Hermanos a esta bendita tierra mendocina, con frases plenas de cariño, de recuerdos imborrables y de gratitud por todo lo que vivieron durante largos años en favor de los niños y jóvenes.

1998 fue un año de gloria para la Congregación Marista al conocerse que S.S. Juan Pablo II promulgó, el día 3 de julio, el decreto aprobando los dictámenes de las diversas comisiones que intervinieron en el proceso de canonización del Padre Marcelino Champagnat, lo que equivale a que su nombre se inscribirá en el Santoral de la Iglesia Universal y recibirá culto en los altares. El 18 de abril de 1999 es la fecha fijada para la canonización del nuevo santo, apóstol y sacerdote ejemplar, fundador de la Congregación de los Hermanos Maristas, hoy esparcida por todo el mundo.

Como vemos, ningún otro Colegio ha tenido tanta influencia en la formación educativa y religiosa de niños y jóvenes en nuestra provincia, hecho que se ve reflejado en la actuación estos exalumnos egresados, en el ámbito profesional, político, deportivo y académico de la sociedad mendocina.

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